Consolidación
Consolidación
¿Qué es la consolidación?
Es el cuidado y atención que debemos brindar al nuevo para que permanezca en Cristo y de esa manera su vida cumpla el propósito de Dios, dar fruto que permanezca (Juan 15:16). Podríamos decir que la consolidación es la Unidad de Cuidados Intensivos de la Iglesia.
Este fruto se debe manifestar en una vida transformada capaz de reproducirse en otros.
El gran Apóstol Pablo es un ejemplo de lo que significa cuidar las almas. Él logró escalar altas posiciones y desarrollar un gran ministerio. La clave de su éxito: “cuidar a las personas de acuerdo al valor dado por Dios”.
Usted puede llegar tan alto como Pablo, recuerde, él lo dio todo por sus discípulos.
El libro de los Hechos nos deja ver, claramente, lo importante que era para Pablo formar discípulos y no simples convertidos.
Aspectos Importantes de la Consolidación:
1. Confirmar: es servir de soporte o sostén de alguien. Es cobijarlo y cuidar de él para que no decaiga.
La palabra confirmar en el griego original significa: sobre un apoyo, fortalecer; en otras palabras, hacer firme, seguro. Implica servir de soporte o sostén a alguien. Es tener en quien apoyarse para salir adelante.
Uno de los aspectos fundamentales de la consolidación es confirmar al nuevo creyente. Ser un apoyo, sostén, soporte del nuevo. Es como un niño recién nacido, “necesita de nuestra atención”.
2. Exhortar: apremiar a alguien para que siga un curso de conducta. Es instar, alentar, es animar a una persona para que se mantenga en el camino escogido. Es corregir “con amor” animando a alcanzar el objetivo.
3. Trabajo y esfuerzo: un gran ejemplo de trabajo y esfuerzo lo encontramos en Colosenses 1:28-29.
En este texto “trabajo” significa caer rendido de cansancio. “Luchando” se refiere a dar todo en el esfuerzo.
Si queremos presentar perfecto en Cristo a quien Él coloque en nuestras manos, para consolidarlo, tendremos que trabajar y esforzarnos. Sin embargo, cuando es el amor el que nos mueve, cuando amamos realmente al Señor y a las almas, nuestro corazón se llenará de compasión y entrega por los que no le conocen.
Objetivos de la Consolidación:
1- Asegurar la salvación del nuevo convertido.
2- Fortalecer su decisión por Cristo.
3- Suplir la necesidad de la persona.
4- Preparar una vida dispuesta para el crecimiento en Cristo.
5- Retener el fruto que Dios pone en nuestras manos.
Principios de la Consolidación:
Cuando Jesús llamó a algunos de sus apóstoles les dijo que los iba a hacer pescadores de hombres. Uno de los métodos más usados para la pesca en Galilea era el siguiente:
Se encuentran dos pescadores. Cada uno a un extremo del otro y luego, echan la red en medio de las dos barcas. Dentro de la red colocan pedazos de plomo con el fin de hundirla, y cuerdas en los extremos para poder tirarla cuando sea necesario. Luego, cuando ya está pesada, uno de los pescadores empieza a virar su barca para encontrarse con el otro.
Es entonces cuando los hombres en tierra tiran las cuerdas con gran fuerza y arrojan piedras para que los peces se asusten y no se salgan. Cuando se acercan a la playa se sostienen los extremos y se tira a la orilla. Allí los peces son juntados y clasificados según su especie.
Esta manera de pescar muestra el valor del esfuerzo cooperativo. Unos reman, otros tiran de las cuerdas y otros tiran piedras para que los peces se asusten y no se salgan de la red.
Qué gran lección encierra este trabajo unido y en equipo. Sin dudas retener a las personas nuevas no es trabajo sólo del pastor, sino, de todos como Iglesia. El éxito depende no de un hombre, es de todo su equipo.
Como Iglesia tenemos que aplicar esto para cumplir con el mandato del Señor.
Ser pescadores de hombres. El mundo reproduce, cada día, con astucia la maldad. Es nuestro deber como Iglesia emplear todo nuestro ingenio para retener cada persona nueva que Dios pone en nuestras manos. Solo así, cumpliremos con el deseo del corazón de Dios: Que ninguno se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento”. (2 Pedro 3:9).
El libro de Hechos, capítulo 2, nos narra el primer sermón de Pedro, a una multitud, y los pasos seguidos por los apóstoles para mantener el fruto. Estos nos servirán para el proceso de consolidación.
1. Verificar la entrega:
Según Hechos 2:41 los que recibieron la Palabra, luego se bautizaron. En esa época se comprobaba la entrega genuina de una persona por medio de su arrepentimiento, al confesar sus pecados, y por consiguiente como símbolo de lo que había sucedido en sus vidas pasaban por las aguas del bautismo. Por ser un acto público tan radical, el que se bautizaba estaba demostrando que estaba decidido definitivamente en seguir a Cristo y estaba consciente de lo importante de su acción.
La entrega se debe verificar mediante una acción que implique al nuevo vencer sus prejuicios y reafirmar su decisión.
2. Adoctrinar a los nuevos creyentes:
En Hechos 2.42 vemos como perseveraban en la doctrina de los apóstoles, adoctrinaban a sus discípulos de manera persistente. Cada día los reunían en el templo en donde les enseñaban la doctrina de Cristo. Era tal la influencia, que dice la Palabra: “Tenían el favor del pueblo”. Esto demuestra como vivían a la altura de lo aprendido. (Hch. 2:46-47).
Adoctrinar es pues hacer de las enseñanzas un estilo de vida.
Adoctrinamos de la siguiente manera:
- Día de entrega: Se le hace entender el significado de aceptar a Cristo. (Trabajo de consejería).
- Al día siguiente (lo antes posible): Confirmamos en la fe y despejándole las dudas. (Llamada telefónica).
- Preparar una visita: Encontrarse con la persona en un lugar adecuado donde con base en la Palabra de Dios ministramos a la persona en base a su necesidad.
- Célula: Se invita a la persona a asistir al grupo de Célula donde crecerá en comunión con otras personas.
- Encuentro, Pos-Encuentro, Discipulado (Niveles I-II-III), Escuela de Ministerio (Líderes): En sucesivas etapas se invita a participar al nuevo discípulo de las distintas etapas de desarrollo dándole las herramientas necesarias para su propio crecimiento y para su multiplicación.
3. Compañerismo:
El verso 42 dice: “en la comunión unos con otros…”. El hombre es un ser social por naturaleza que necesita de los demás para desarrollarse.
Es nuestra labor brindarle el ambiente propicio para que encuentre sentido de pertenencia en la familia de Dios.
4. Santidad:
Ser santos significa vivir apartados del pecado, consagrando y rindiendo nuestra vida a Dios. Muchos confunden la Santidad con una vida religiosa, guardando costumbres y tradiciones.
Sin embargo la Santidad es mucho más que eso, es Dios buscando un corazón rendido y dispuesto a hacer su voluntad. (Apocalipsis 2:23; Hebreos 4:7; 1ª Samuel 16:7).
En este tiempo se debe crear en la gente la necesidad de vivir en santidad. (Hebreos 12:14).
Esto se logra enseñándoles la importancia que para Dios tiene una vida limpia. Es necesario tener actividades que le desafíen a hacerlo, los pactos de consagración y los compromisos de fidelidad, hacen parte de dichas actividades.
5. Oración:
Hechos 2:42 “…y en las oraciones”. Una de las peticiones más importantes hecha por los discípulos a Jesús fue que les enseñara a orar. A esto le podemos agregar el ejemplo dado por el maestro. Deducimos, sin temor a equivocarnos, que eran hombres de oración, ungidos por Dios manifestando en sus ministerios prodigios y señales (Hechos 2:43).
La oración debe ser una constante durante todo el proceso de la consolidación, es necesario practicarla no sólo en el ámbito personal sino, también, con los nuevos. A través de ella les ministramos y el Señor suplirá sus necesidades por medio de la oración.
¿Cómo consolidar en las Células?
El proceso se inicia cuando, una vez terminada la predicación el líder o pámpano hace el llamado al nuevo para entregar su vida a Cristo. En ese momento se le da la bienvenida a la familia de Dios.
Después de concluir la reunión y despedir al resto, si es posible quedarse con los que recibieron a Jesucristo para explicarles un poco más sobre el importante paso que han dado y también para responder a sus preguntas.
Haga preguntas de diagnóstico y conocimiento: ¿Qué fue lo que más le gustó de la reunión? ¿Cómo se sintió? ¿Qué necesidad tiene?
Haga un compromiso de orar un minuto por día hasta la próxima reunión, por dicha necesidad.
Rellene la hoja de contacto con los datos personales del nuevo.
Durante la semana hacer un llamado telefónico o visita de pocos minutos con el fin de saludarlo y ver como anda su problema y concretar una visita si el nuevo lo desea.
El Pámpano debe realizar 3 ó 4 visitas breves en un mes, es decir una por semana según lo haya pactado con la persona nueva.
Una vez que la persona se ha integrado en la Célula, lo antes posible se le invita a participar de un Encuentro. El Encuentro es un tiempo muy especial de ministración para nuestras vidas.
Son retiros espirituales en los cuales Dios tratará con nuestras vidas en una forma específica e intensa. Allí cada participante es ministrado en temas de Sanidad interior, liberación, llenura del Espíritu Santo, la Visión, etc.
Luego de un mes de visitas, motivación, asistencia a las Reuniones y demás actividades que se realicen con el nuevo se inicia ahora sí el discipulado, acordando un grupo de estudio bíblico donde se darán los niveles I-II-III, que puede ser en las casas o en la Iglesia.
Actualizado ( Domingo, 11 de Octubre de 2009 18:39 )